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20.1.14

Brighter (Fade to Black)

En la taberna andaban hoy un tanto melancólicos (musicalmente hablando), acaso afectados por esa vertiginosa nostalgia de lo festivo que ya no volverá. Lo ventajoso del caso es que tal circunstancia ha posibilitado un acompañamiento inmejorable para mi bebercio vespertino: el último (y elefantiásico y unánimemente aclamado por la crítica) álbum publicado por el californiano Cass McCombs, uno de esos "cantantes de country-rock con su guitarra y su influencia de Gram Parsons a cuestas" que "se cuentan por cientos", según apunta con sorna Carles Novellas en PlayGround, pero que lleva ya algo más de una década empeñado en pasar a la historia como uno de los más ilustres representantes de ese género de canciones "sencillas, de armonías claras, instrumentación clásica" y belleza inmarcesible que a mí me arrebatan.


Entre los veintitrés cortes de su más reciente publicación, 'Big Wheel and Others', sobresalen las dos versiones despachadas de un clásico instantáneo: 'Brighter'. La primera, interpretada por él mismo, pone los pelos de punta; la segunda, que cede la voz cantante a Karen Black, emociona aún más aunque por motivos extramusicales: la actriz y vocalista registró su toma solo unas semanas antes de morir a los 74 años víctima del cáncer. Y en ambos casos, sobre una melodía íntima preñada de slide guitar, queda patente que las letras de McCombs "vuelven a pasearse por los miedos y frustraciones metafísicas del hombre", como ha señalado acertadamente Nacho Ruiz en su reseña para Metrópoli.

18.1.14

El puño borracho de Yuen Woo-ping

Se ha estrenado en las escasas salas cinematográficas que (nos) van quedando 'The Grandmaster', la quintaesencia del lírico manierismo practicado por el sin par hongkonés Wong Kar-wai. La película narra la peripecia vital de Ip Man, padre del Kung-fu moderno y mentor de Bruce Lee, y cuenta con la inestimable colaboración de Yuen Woo-ping, el más excelso coreógrafo de artes marciales audiovisuales del que se tiene noticia, como podrán atestiguar quienes se hayan deleitado con los vuelos, danzas y posturitas de 'Tigre y dragón', la trilogía 'Matrix' o la tarantiniana 'Kill Bill', por citar solo algunos ejemplos de su deslumbrante maestría.


Colgándose de esta percha, Ismael Marinero ha repasado en Metrópoli la influencia ejercida por Woo-ping en el desarrollo del (occidentalizado) cine oriental de mamporros, comenzando por su segunda película como director, que es precisamente la que daba esta sobremesa el avispado canal televisivo que tenían sintonizado en la taberna: 'El mono borracho en el ojo del tigre' (1978). Inequívocamente conocida en el ámbito anglosajón como 'Drunken master', se trata de una disparatada comedia en la que un bisoño Jackie Chan se despacha a gusto repartiendo generosas muestras del 'puño borracho' (zui quan), una técnica marcial que desde su irrupción se ha vuelto omnipresente en la cultura popular, con especial incidencia en el anime y los videojuegos.

Los que aún no hayan tenido el gusto y estén dispuestos a cogerse una borrachera (cinematográfica) de puñetazos y patadas, póngase cómodos y disfruten, que esta sesión corre por cuenta de la casa:

30.12.13

Con un par (o no)

Las portadas de Metrópoli, la revista de ocio que se entrega conjunta e inseparablemente con el diario El Mundo desde que tengo uso de razón (periodística), han sido reconocidas como uno de los '25 Influential Moments in News Design' y su diseñador, Rodrigo Sánchez, acumula tantos galardones como el resto de sus competidores juntos. Cada año por estas fechas, a la hora de empaquetar la oferta gastronómica de la capital del reino de España, el talentoso portadista le echa al asunto unos huevos (con o sin puntilla) que para mí los quisiera yo cuando me dispongo a teclear naderías.


De propina, y rizando el rizo del protocolo, este año ha reinventado el traje de etiqueta para recomendar las mejores cenas de la Nochevieja madrileña; ya que no podré dar cuenta de ninguna de ellas, me consuelo en la taberna hojeando sus gastronómicas obras de arte, que alimentan siquiera sea metafóricamente.